La diferencia entre escribir y comunicar

La diferencia fundamental entre escribir y comunicar es que lo primero lo haces para ti, y lo segundo lo haces para los demás.

Hay muchas frases de literatos reconocidos asegurando que ejercen la escritura para buscarse a sí mismos, para dar forma a sus emociones, o para dibujar determinadas realidades desde un prisma particular.

Luego están los comunicadores, periodistas, columnistas, opinadores… Profesionales que observan y analizan la realidad y lo plasman en letra escrita. Pero no lo hacen por su propia satisfacción, aunque periodismo y literatura se entrecrucen con frecuencia, sino para cumplir un servicio de mantener informados –y por tanto lo más libres posibles– al resto de personas.

Y con la misma finalidad de dar, de hacer para otros, de escribir para que otros conozcan, pero un escalón por debajo, estamos el resto de oficiales de la palabra: los que redactamos fichas de producto, lemas publicitarios, tuits y contenidos que no podemos firmar.

Oficiales de la palabra

Hace tres o cuatro años que no me dedico a tareas periodísticas, pero nunca he dejado de comunicar. De hecho, puedo decir sin avergonzarme que es lo que mejor sé hacer; lo cual no significa que lo haga bien, sino que, del amplio abanico de tareas de las que me he ocupado, comunicar es la que hago con mayor solvencia y eficacia.

A día de hoy redacto mensajes en redes sociales, contenidos corporativos, textos en páginas webs, correos electrónicos… Hay poco de mí ahí, nada de literatura, pero todos los factores de la comunicación (emisor, receptor, canal, código, mensaje, etc.): yo elaboro los textos que hablan de otras personas, de marcas, de empresas, de productos y servicios.

Lo interesante no es producir esos textos para que describan cosas, sino para que otras personas conozcan esas cosas. Escribir para que te entiendan otros, para llegar a personas que no conoces, para despertar su interés, formarles, notificarles y animarles a la acción. Todo eso es comunicación.

Y apuesto sin fisuras por que de esta actividad se ocupen los profesionales. A priori, cualquiera puede escribir, porque no te piden ninguna titulación para dedicarte a esto, y porque, quien más quien menos ha redactado un email o un whatsapp largo. Pero hay que saber hacerlo, si de verdad quieres resultados.

Aunque tengas algo que decir, no es tan sencillo encontrar un buen comienzo y un buen final, argumentar, mantener un cierto ritmo, elegir las palabras certeras, conjugarlas con sencillez y claridad, persuasión, en positivo y con cercanía. Se dice fácil; se ejecuta con un poquito más de complejidad.

Desde que me dedico al (para muchos) muy denostado sector del marketing, aprecio más la “escritura de batalla”. Y he aprendido mucho.

Mis cosas

Hoy he publicado un hilo de Twitter para un cliente, algo sencillo, pero me han dicho que estaba bien; y ha sido como un interruptor de ganas de escribir.

También en nosotros, los del último escalón, late un escritor. Y como hoy es el Día del Libro, pero posiblemente nunca termine el que empecé a los 20 años, es así como voy saciando la necesidad de escribir para mí misma, volcarme yo; no describir nada ni esperar que nadie entienda. Sin afán comunicativo. Solo artístico.

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